Rail & Trail

VAL D’ARAN BIKE PARK

El segundo día fuimos a Val d!Aran Bike Park, situado en el bosque de Baricauba (Guasach), a unos 5 minutos en coche desde Vielha. Con algo más de 400 metros de
desnivel, hay varios trails (la azul, la verde, la FiveTen, la copa catalana…) que se van cruzando entre ellos. Hay mucha variedad en los trails y te puedes encontrar de todo; trozos mas abiertos yrectos donde dejas freno y puedes ir muy rápido, trozos más rotos con piedras y raíces,trozos muy revirados con curvas en forma de “S” y trozos bastante técnicos con mucha inclinación.


Aunque lloviera bastante durante todo el día, el bosque es muy denso y para mucho la lluvia, por lo que es un buen sitio para montar si te pilla el mal tiempo. Lo que
agradecimos mucho es el remonte, que se hace por carretera y son unos 20 minutos en ebike, hasta que llegas a la “Bassa d’Oles”, un lago de formación natural, desde donde salen todos los trails del bikepark. Es una zona de bosque de abetos que, mezclado con la lluvia que cayó todo el día dejó una niebla que parecía que estuviéramos en un paraje místico más propio de un cuento.

Alb-Cross

La Jura de Suabia es sin duda una de las cadenas montañosas bajas más bellas de Alemania y se extiende desde Donauwörth hasta Tuttlingen en un área de casi 6000 km². El desafiante carril bici “Alb-Cross” atraviesa el Alb, que Maximilian Semsch sigue con su bicicleta eléctrica durante 250 km, cubriendo una altitud de 4200 metros.

Un cortometraje de Maximilian Semsch https://www.what-a-trip.de/de/

Rumania en bicicleta

El 2021 se presenta con aires de obertura y uno empieza a liberar las ganas de viajar. En plena preparación de la próxima ruta me ha venido a la cabeza una ruta que aun que ya me queda un poco lejos la recuerdo con mucho cariño. Fue a finales del verano, allá por el 2010. Llegamos de noche a Cluj-Napoca la capital de Transilvania, Rumania. Echando la vista atrás, la ruta se podría resumir en tres partes. La primera y puede que la más bonita consistió en cruzar las Apusei Mountains, un conjuto de montañas no muy altas cubiertas de bosques y prados alpinos.

Recuerdo que lo que más nos sorprendió fue que por más que nos alejáramos de la civilización y aun que la carreteras o pistas forestales empeoraran, cada pocos quilómetros encontrábamos pequeños grupos de casa donde gente vivía de manera casi autónoma, con su pequeño corral, sus pequeñas cosechas, algún aserradero, y casi todas con un caballo para tirar del carro, el vehículo principal para moverse por esos caminos.Adentrarse a las montañas Apuseni fue como un viaje a un pasado rural donde la gente vive asentada en el corazón de la montaña.

Una de las noches que pasamos en la zona fue en Ghetari, un grupo de casas algo dispersas donde en los bajos de lo que parecía una casa particular hacia las funciones de bar y a la vez de local social de la zona. La hospitalidad de un vecino nos permitió plantar la tienda en sus campos ya que al día siguiente queríamos visitar una de las maravillas naturales de Rumania. Ghetari es el punto de acceso a Scărișoara una de las cuevas glacialer más grande de la zona con hielo de hace más de 3500 años. La segunda parte, algo más civilizada y cultural, consistía en adentrarse al altiplano transilvano para llegar a la  tercera parte del viaje.

Lo hicimos enlazando las ciudades importantes de la zona como la fortificada Alba-Julia de visita obligada y la bonita e inquietante Sibiu donde parece que las casas te observen continuamente, donde descubrir sus rincones es imprescindible. Para recorrer esta parte de la ruta nos apartamos de las carreteras principales escogiendo las secundarias más tranquilas y acorde con nuestro ritmo. Estas carreteras secundarias, normalmente, a los pocos kilómetros de abandonar las ciudades, perdían el asfalto y se transformaban en carreteras de tierra que le daban un toque más auténtico a la ruta y nos permitía descubrir la vida cotidiana del interior de Rumania.

Unas carreteras ideales para disfrutar de la bici sin grandes desniveles acumulados y paisajes muy agradables con buenos lugares para acampar y pasar la noche. La tercera parte de la ruta fue sin duda la más exigente, afrontar el Transfagarasan Pass, la segunda carretera más alta de Rumania que cruza los Cárpatos para luego adentrarnos en el temible territorio de Vlad Tepes el Empalador, personaje que inspiró la novel·la Dracula. Una subida larga y constante, de aquellas que parece que nunca terminan, con un final de curvas que recuerda los grandes puertos de los Alpes.

El Transfagarasan alcanza los 2000 m pelados y llegar a su cima se merece una recompensa. Solo iniciar la bajada por el lado opuesto nos adentramos en un túnel donde poner a prueba la iluminación de nuestras bicis.Túnel de montaña estrecho, sin iluminación y con algún que otro coche… una vez fuera del túnel toca soltar los pedales y disfrutar de la bajada, 80 km casi todos de bajada hasta Curtea de Arges.

Al día siguiente ponemos destino a Brasov, otras de las ciudades que merece la pena visitar y punto final de nuestra ruta. Al ser una zona más montañosa nos es más difícil buscar rutas alternativas con menos tráfico, pero aun así conseguimos aislarnos en algún tramo con sorpresa incluida con desaparición de carretera incluida pero que valió la pena.


En 2010 nos encontramos una Rumania llena de contrastes, las ciudades con cierto aspecto de decadencia soviética pero empezando a respirar ciertos aires europeos, y al poco de abandonar las ciudades ese mismo contraste se podía ver en la agricultura, un tractor podía trabajar en extensos campos y en el del lado un grupo de personas recogía patatas a mano en un campo igual de extenso para cargarlas en un carro tirado por caballos… el carro tirado por los caballos es una cosa que vimos frecuentemente a lo largo de todo el viaje, un elemento que por entonces parecía muy presente en el día a día del país, hasta tal punto que en las entradas de grandes ciudades se podía ver señales de tráfico que prohibía la entrada de carros con caballos.

¡¡¡Después de haber soltado un poco de melancolía seguiré preparando la ruta de desconfinamiento de este verano…!!! Lo vamos a petar a no ser que llegue otro sunami de Covid-19…. Pero antes aquí os dejo un link con la ruta: https://ca.wikiloc.com/rutes-cicloturisme/transilvania-rumania-1259512

Concurso de fotografia – @cemadteam

Enduromies

La Val d’Aran está situada en el corazón de los Pirineos, limita con Francia, Alta Ribagorza, Pallars Sobirà y Aragón. Las montañas que rodean la Val d’Aran hacen una barrera natural, hecho que condiciona su historia, su cultura y su climatología.
Éste fue nuestro planing:
• DÍA 1: ENDUROMIES
• DÍA 2: VAL D’ARAN BIKE PARK
• DÍA 3: RUTA ENTENCADA + SAUT DETH PISH

DÍA 1: ENDUROMIES

El primer día fuimos a la zona de Enduromies. Situado en la sierra de Monte Romies. La primera bajada que hicimos fue la de Pruedo. Es un remonte muy largo de más de una hora y media aunque vale la pena por las vistas al llegar arriba. La primera parte de la bajada son antiguos senderos adaptados para la bici donde hay que ir con mucho cuidado ya que en algunos puntos hay piedras y se complica un poco. Aún así es una gozada ya que tienes buenas vistas todo el rato y pasas por un par de tunels que si fueran un par de metros más largos se necesitaria luz. A partir de allí, llegas a una casita y empieza la bajada Pruedo. Al principio es un poco rota, con bastante piedra, luego ya va teniendo más flow hasta llegar abajo.

Por la tarde nos quedamos en la zona de los trails más trabajados. El remonte empieza a subir por una pista de tierra en el pueblo de Gessa, son unos 25 minutos con las bicis eléctricas. Al llegar arriba hay 3 trails originales (Pruedo, Eth Sanglier y Eth Taro) que se van cruzando en algunas partes aunque los chicos de Aran Bike Parks van abriendo más trails y nosotros también bajamos por la Sanglier 2.0 y la Green Line. Tuvimos suerte y el terreno estaba espectacular, con mucho grip, al ser la cara norte de la montaña las condiciones se mantienen mucho mejor. Trozos más rápidos, trozos más técnicos y en general mucho flow en cualquier trail de la zona.

Maximilian Semsch

¡En un viaje de descubrimiento en Alemania! Cuando viajar al extranjero se vuelve extremadamente difícil debido a una pandemia, Maximilian Semsch simplemente explora su país de origen en una bicicleta eléctrica. Esta vez, su recorrido en bicicleta lo lleva a más de 270 km de Schwerin en la ruta ciclista del mar Báltico directamente a Stralsund en el mar Báltico.

Un cortometraje de Maximilian Semsch https://www.what-a-trip.de/de/

PUNTA CHAUSSENQUE ARLAUD-SORIAC

La primera ascensión hibernal fue efectuada por Toni Bedel, Daniel Gillerau y Bruno Prat el 10 de Marzo 1978. Seguro que si buscáis información de este corredor vais a encontrar una multitud, yo aquí, os voy a contar nuestra escalada y las condiciones que nosotros encontramos aquel día que seguro que serán diferentes a las que vais a encontrar otro día cualquiera. Cómo siempre todo empieza con una llamada o unos WhatsApp, una ojeada a la meteo, motivación y sin excusa que valga. Mendizale o Arlaud?? Arlaud!!! Y así empieza la aventura.

Cargamos maletas, cuerdas, sacos, comida y en 4h: 30 min. Y tres fotos de radar seguidas, llegamos al parquin de Pont d’espagne. Empezamos bien. No hay mucho movimiento en el parquin, cenamos y a dormir. Tenemos intención de hacerlo en el día del coche al coche, yendo ligeros y lo más rápido que podamos. 04:00H suena el despertador, café y cigarro mientras Sei come su enorme plato de nose que y empieza el día. Subimos hacia el refugio des Oulettes de Gaube, y solo de llegar, la sorpresa del día, un chico nos cuenta que ayer la escalaron y que está en ¡¡¡ perfectas condiciones, todo hielo!!! ¡¡¡Y huella!!! Comemos algo y gas hacia la pared, el Vignemale siempre es precioso. Lo de la huella… solo dura unos cientos de metros, luego el viento la ha borrado, pero hay poca nieve y avanzamos rápido.

Ya en el final del glaciar no dirigimos hacia la Arlaud-Soriac, la rimaya se deja pasar bien, nosotros la cruzamos por la izquierda tocando roca, ya con todo puesto he cruzado la rimaya y no paro de escalar en buen hielo hasta que se me terminan los tornillos de hielo empalmando algún que otro largo. Llega Sei que va igual de enchufado que yo, y sale escalando un buen largo de hielo con tramos casi verticales y hace igual que yo, empalma largos, (llevábamos 5 tornillos, me ha caído uno a mí en el largo anterior) y tira hasta montar reunión con los piolets, ¡¡¡que disfrute tanto hielo!!! Salgo de nuevo y voy escalando i disfrutando del buen hielo y pensando en cómo le gustara el largo que le viene a Sei, pero motivado buscando una reunión cómoda o algo parecido hasta que llego, pasando por un tramo estrecho, con poco hielo, a una gran canal de nieve que parece ser la última, hace rato que íbamos en ensamble…. Llega Sei súper contento y casi sin hablar, tira hacia arriba, cuando lo vuelvo a ver ya es en la cima de la Arlaud-Soriac. ¡¡¡Brutal!!! ¡¡¡Condiciones buenísimas, toda la vía en buen hielo!!

La bajada la hacemos por la ruta normal, descendiendo el glaciar y remontando hacia el refugio de Bayssellance, (el más alto del pirineo, 2651m), subimos a l’Hourquette d’Ossoue, buena paliza, ahora ya viene todo cuesta abajo. Paramos en el Refugio des Oulettes de Gaube a disfrutar de las vistas y comer algo. El cielo está muy nuboso y descendemos rápido hacia el coche antes no empiece a nevar/llover. De nuevo, a las seis de la tarda estamos en el parquin. Buena paliza, pero hemos disfrutado como nunca. Bonita escalada en un macizo guapísimo. SEI-JOU

MOAB ZO JACKET

Pol Tarrés, de la Bici al Skimo

Hace unos años que cada vez hay mas gente que hace skimo (esquí de montaña) y hace un par de temporadas mis amigos se compraron todo el equipo y empezaron a hacer skimo por los Pirineos. Yo veía las salidas que hacían y los sitios por los que iban y quería probarlo. Me parecía una manera muy diferente de hacer deporte de lo que yo estaba acostumbrado. Con la bici casi siempre tienes que seguir trails, pistas o senderos, en cambio, con el skimo, puedes ir donde sea que haya nieve, el límite te lo pones tu. Éste año he podido hacer skimo por primera vez y se cumplieron mis expectativas. No solo es un deporte nuevo para mí, sino que cada día que salimos a hacer skimo es una experiencia completamente diferente. Puedes hacer salidas más fácil, con menos desnivel y por sitios que no requieren casi técnica, o puedes complicarte mucho mas e ir a hacer alguna canal.

Al ser un deporte nuevo para mí, cada día que salía era un día de cosas nuevas donde aprendía constantemente de todo. Desde aspectos de la montaña, hasta cuál es la mejor forma de atarte los esquís a la mochila o poner y quitar las pieles. Como siempre, en todo lo que hago me gusta llevar mi cámara y hacer fotos, hacer fotos de toda la experiencia. A diferencia del ski, el skimo todo pasa mas lentamente, hay más tiempo para ir parando y hacer fotos de los lugares por los que vas pasando.

Pensaba que sería más similar al ski normal, pero es otro deporte completamente diferente, las únicas semejanzas con el ski normal es que llevas skis y estas rodeado de montaña y nieve, pero el “mood” es completamente distinto, la recompensa no solo es la bajada, sino que es el camino hasta llegar a la cima. Estás en medio de la montaña, en lugares privilegiados, que sino fuera por los skis y las pieles seria mucho más difícil de llegar. Creo que el skimo te permite conectar con la naturaleza mucho más fácil que otros deportes ya que hay momentos que no tienes que ir pensando en la técnica del deporte, simplemente vas subiendo por la montaña, contemplando y escuchando todo.

Durante este invierno lo que he utilizado mas ha sido la chaqueta Simony 2,5. La combinaba con la Base LS Shirt para subir y con el Kabru III Down Jacket Light para bajar. Un combo muy ligero y cómodo para moverte que transpira cuando sudas y te abriga cuando más lo necesitas.