Como distribuir la carga en la bicicleta

Y tú, ¿cómo llevas lo del peso?

Dentro del ámbito de los ciclo viajeros hay un tema que puede parecer banal pero que llena muchas horas de discusión, como distribuir la carga en la bicicleta. Desde siempre he oído una teoría que parece ser aceptada por toda la comunidad viajera. Esta teoría habla de repartir el peso total de las alforjas + ciclista de tal manera que la rueda trasera a soporte el 60% del peso y la delantera el 40%. Hasta hay quien habla de un70% detrás y 30%. Nunca me ha parecido que nadie pusiera objeción, estas teorías se han dado siempre por validas sin que nadie las discutiera mucho. Pero lo cierto que es que por mi parte, hace años que las pongo en duda. Quizás fuera validas hasta que apareció el bikepacking, o quizás hastano hace mucho había pocas soluciones para repartir mejor el peso en una bici, o las grandes rutas nunca se había adentrado en terrenos de montaña más técnicos donde el reparto de pesos requiera ser distinto.

Sea como sea, hoy no entraremos en el fondo de la cuestión, esto lo dejaremos para otro día. Pero si que hablaremos del reparto de peso que utilizamos en nuestras rutas por la nieve contradiciendo los postulados de la vieja escuela. De esta manera abriremos un melón que nos ayudará a entender que quizás el reparto de peso en una bici, sin ser un aspecto vital, puede ayudarnos a ser más eficientes y a tener una conducción más acorde a lo que necesitamos en cada ruta. Con lo que ganaríamos en una conducción más dócil y menos fatiga al final del día.

¡Al lio!

Si nos ponemos en el contexto de una ruta en bici de nieve, entenderemos que las condiciones del suelo, la nieve, pueden ser muy variables. Si la nieve esta dura la conducción puede ser muy agradecida. Pero cuando la nieve está blanda, ya sea por una nevada reciente o por la transformación debido a un aumento de la temperatura o de la humedad, la cosa se puede complicar hasta puntos insospechados. Las Fat Bikes son ideales para rodar por terrenos blando gracias a la anchura de su neumático. Esto ayuda a que la bici no se hunda en la nieve aportando un efecto de flotabilidad en comparación a las bicicletas convencionales. En nuestras primeras rutas por Laponia, unos diez años atrás, la manera de repartir el peso en nuestras bicis era la convencional. Un porta bultos en la parte trasera de la bici con unas buenas alforjas y alguna bolsa de manillar.

Pero la nieve blanda es lo más perecido al viento de cara… siempre está ahí para que no lo olvides…. Así que en nuestra segunda ruta por el norte de Finlandia ya entendimos que teníamos que cambiar de estrategia. Nos dimos cuenta que en condiciones de nieve muy blanda se nos hundía la rueda trasera, a veces solo un poquito y a veces hasta la mitad…. Con lo que lo mejor que nos podía pasar era que nos desequilibrara y nos obligara a hacer constantes juegos de equilibrio para no poner pie en el suelo,  y lo peor, que nos impidiera seguir pedaleando, obligándonos a sacar la bici del agujero e intentar volver a pedalear hasta que sin previo aviso la rueda trasera se volviera a hundir… Y esto podía durar todo el día… en cambio la rueda delantera a penas se hundía… Como dejaba entrever anteriormente, mis preferencias a la hora de repartir el peso en una bici pasarían para sobrecargar la rueda delantera en detrimento de la rueda trasera, pero no de una manera sutil, más bien de manera algo significativa.

Pero en este caso la solución más simple pasaba por repartir el peso sobre cada rueda al 50% aproximadamente. Montando un portabultos en la rueda delantera y cargando casi todo el equipaje con unas alforjas generosas, y utilizar las bolsas de bikepacking para repartir un poco mejor el peso entre en cuadro y la bolsa de sillín. De esta manera conseguiríamos que la rueda trasera se hundiera menos aun que la delantera se hundiera un poquito más. Un equilibrio que nos permitía pedalear durante más tiempo en condiciones de nieve blanda. Esto que parece muy evidente ahora que lo escribo, nos costó dos rutas invernales y unos cuantos kilómetros de penurias. Pero es un buen ejemplo de cómo adaptarse a las inconveniencias con solo jugar con el peso.

Dejando de lado las rutas por la nieve, ¿os habéis planteado en que situaciones un reparto distinto de los pesos os hubiera perjudicado menos? Quizás en una fuerte subida cuando la bici se levanta de delante, o en bajas rápidas por pista o asfalto donde tenemos que reducir la velocidad exageradamente para sentir que la bici no se descontrola…. Y muchas otras situaciones…

DAVID CASALPRIM

ESPAIBICI

 

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Varinia 260m en el Winterstock

Cuando el suizo Martin Scheel se dejó caer por Sant Benet (Montserrat) en 1986 dio un impulso a los escaladores locales haciendo el primer 8b español: el Vuelo a Ciegas. Estuvo viviendo en una tienda de campaña hasta que logró hacer el boulder de entrada y encadenarlo con el resto de la ruta ya ensayada previamente. Como se puede intuir, la dificultad suiza viene de lejos y no conviene infravalorarla.

Una ruta asequible para familiarizarse con la región de Grimsel. Desde Interlaken, dirigirse a Furkapass donde, 5 km después, nace una pista que lleva al aparcamiento de Tätsch. Desde aquí se sube al refugio Albert-Heim y, antes de llegar, se sigue por un camino bien marcado hacia Göscheneralp para buscar el valle que sube al collado Winterlücke. Antes de llegar se accede por unas gradas hasta el pie de la pared sur de la primera torre del Winterstock. Total 2h

Como toda actividad alpina, se tendrá que valorar el estado del nevero a pie de pared para decidir el uso de crampones y piolet. La ruta está muy equipada con bolts. Aun así, no sobrará un juego de friends del 0.5 al 2. Destaca la placa perfecta del tercer largo y la fisura difícil del sexto. Ambos cotados de 6b.  La cima es una aguja donde apenas cabe una persona, y el descenso se realiza rapelando por la misma ruta.

 

El optimismo puede cambiar el mundo

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Pirineo desconocido por Naila Jornet

Salimos de Ax-les-Thermes sin hablar demasiado, con legañas aún en los ojos. A los cinco minutos no quedaba nada de sueño, las pulsaciones al mismo ritmo que la pendiente. El primer puerto de la jornada era el “Col du Pradel”, una carreterita estrecha sin apenas tráfico y con rampas que te dejan con las piernas de piedra. De allí una bajada espectacular por una carretera estrecha dentro del espectacular “forêt des Sapins” llegamos a la Fajole, típico pueblo de montaña del sur de los Pirineos, la carretera para llegar a la “principal” sigue el río Rebenty. Nos cruzamos con dos ciclistas alemanes en la subida a Espezel, donde paramos para comer un plato de pasta con verduras. Habíamos entrado en territorio cátaro.

En el sur de Francia, especialmente en la región del Languedoc esta ideología tubo una gran acogida. En la actualidad aún se pueden ver las huellas del catarismo en una región donde la naturaleza prevalece y a la que podemos acceder por unas serpenteantes carreteras que se internan en profundos valles de exuberante vegetación. Y gobernándolo todo, encima de las montañas se erigen imponentes los castillos. Bajamos hasta Belestar para desviarnos hacia el siguiente puerto: Montsegur, donde llegamos a media tarde. No logramos comer nada más que un bocadillo rápido, antes de encontrar un prado con vistas al castillo donde instalarnos para dormir.

A partir del siglo XII en la zona de Occitania (sur de Francia) se extendió una creencia religiosa que se tachó de herética, llamada catarismo. Los cátaros, también llamados “buenos hombres” defendían la existencia de una dualidad creadora entre Dios que controlaba el mundo espiritual y Satán que había forjado el mundo material, defendían que esta realidad terrenal era una obra diabólica, ese rechazo al mundo material los enfrentó a la Iglesia papal y al sistema feudal del momento.

En 1209, el papa Inocencio III con la ayuda del rey de Francia y los nobles del norte iniciaron una cruzada que llevó a los cátaros a su exterminio. Uno de los últimos puntos de resistencia fue en el Castillo de Montsegur. Tras dos asedios, el ultimo de 10 meses, en 1244 fueron derrotaros y centenares de personas fueron quemados como represalia. Tras la derrota en Montsegur los cataros que habían sobrevivido a la cruzada emigraron hacia el sur cruzando los Pirineos hacia tierras catalanas donde fueron acogidos por algunos nobles catalanes

Nos despertamos con los primeros rayos del sol aunque esperamos a que empezara a calentarse la mañana antes de montarnos en las bicicletas. Un primer puerto (de la Lauze) de subida corta y bajada larga nos llevó a Saint Pau de Jerrat y de allí por una carretera más transitada hasta Tarascón. Era medio día y el sol picaba fuerte cuando empezó la subida al Col du Port, aunque en la bajada hacia Massat empezaron a caer las primeras gotas.

Dormimos en Massat en un rincón al abrigo en el camping municipal, la lluvia cayó toda la noche y al despertarnos una profunda niebla no nos dejaba ver a un palmo de distancia. La subida hacia el Col du Lers no nos dejó demasiadas vistas, aunque al cruzar hacia el otro valle el sol volvió a salir. Una larga bajada nos llevó de nuevo a Tarascón y de allí por la nacional llegamos de vuelta a Ax-Les-Thermes.

 

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