La primera vez que vi el muro de Jedi Master fue en 2013, mientras escalaba con Toti Inachevée Conception. Aquel desplome de 80 metros, con enormes carámbanos colgando en el vacío, me dejó fascinado. Esa vez hicimos la vía más fácil del muro, igual de guapa, pero desde las reuniones no podía apartar la mirada de las chapas oxidadas y los cordinos viejos que colgaban en pleno desplome. En mi cabeza ya estaba sembrada la idea: algún día tengo que volver para hacerla.

El 22 de febrero de 2025 llegó el momento. Después de dedicar tiempo al dry tooling, sentí que estaba preparado. La vía se estaba escalando esa temporada, así que no había excusas. Sabía perfectamente a quién llamar: Lluís Montes, otro fanático del dry. No tardó ni un segundo en decir que sí: ¡Gas!

Dormimos en el parking de Cogne. Por la mañana, un café rápido y en 40 minutos estábamos a pie de vía. Todo parecía perfecto, y además, teníamos la pared para nosotros solos. Nos repartimos los largos, preparamos el material y dudamos si tirar con botines de dry o con botas. Yo opté por botas, Lluís por botines.

El primer largo, un tramo fácil de hielo, lo abrí yo. Lluís continuó con el segundo: un M10 desplomado, con buenos cantos (alguno dudoso) y una exigencia brutal. Sufrió y disfrutó a partes iguales hasta llegar a la reunión. Me tocó después un M11, bien desplomado y con cantos más pequeños. Una lucha intensa, pero de esas que se saborean.

Ya en el último largo, nos esperaba un desplome casi en techo de 10 metros, graduado en M9+, con salida por una enorme estalactita fisurada que chorreaba agua y recibía el sol de pleno. Estaba claro que no estaba en condiciones. Decidimos no forzar… y bajar con una sonrisa. La vibrada de los largos anteriores ya nos bastaba, y la recompensa llegó en forma de unas cervezas en el bar.

La vía está prácticamente equipada con parabolts y se puede rapelar desde cualquier reunión. Con unos pocos tornillos de hielo basta para superar los tramos intermedios.

Conclusión: una vía fanática, exigente y espectacular. Perfecta si está en condiciones… y si tienes ganas de acabar con los antebrazos destrozados. ¡Una auténtica joya de Cogne!




