Hiru Erregeen Mahaia

“Es por eso que la gente madruga”, dice Iñigo desde el asiento del copiloto, con la mirada perdida en un cielo teñido de rojo.

 


El amanecer nos encuentra saliendo del refugio de Linza, en el valle de Ansó, con el aire limpio y el horizonte despejado por el viento. Nuestro destino: la Mesa de los Tres Reyes —Hiru Erregeen Mahaia—, 2.428 metros de historia, roca y frontera. El techo de Euskal Herria, y una de las montañas más emblemáticas del Pirineo Occidental.

 

La ruta que elegimos, la más clásica, transcurre entre piedras y praderas. Desde el refugio el sendero asciende suavemente hasta la Foya de la Solana, una depresión kárstica tapizada de verde que, en los días calurosos, hace honor a su nombre.

 

Más arriba, el camino se separa del que sube al Pico Petrachema (2.366 m), el cual junto a la Mesa, el Pico Budoguía (2.347 m) y el Añelarra (2.350 m), forma parte del macizo kárstico de Larra, un paraje modelado por el tiempo y el agua.

 


A medida que ganamos altura, el terreno se transforma en un laberinto de losas, piedras erosionadas y estratos plegados. El paisaje se pinta de gris calcáreo y de ocre dolomítico con tonos rojizos de hierro.
El último tramo se empina, y la roca se vuelve más rota.

 

En la cima nos espera una maqueta de hierro con forma de castillo y una leyenda: Aquí, donde confluyen tres antiguos reinos —Navarra, Aragón y Zuberoa—, cuentan que sus monarcas se reunían para hablar sin salir de su territorio. Hoy las banderas de Euskadi nos informan que estamos en el punto mas alto de Euskalherria.

Desde la cumbre, el horizonte se abre en todas direcciones: el Pirineo navarro se funde con las sierras aragonesas y los verdes valles de Zuberoa. El viento trae consigo ecos de antiguas fronteras, de montañeros que, como nosotros, buscan en la altura algo más que una vista: una conexión con la historia, la naturaleza y el silencio inmenso de las montañas. Con el sol alto y las sombras acortándose, iniciamos el descenso con la certeza de haber tocado el corazón del Pirineo.

 

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