La Fera Gravel — Un fin de semana por el Pallars

Son las 9 de la mañana y, poco a poco, va llegando todo el mundo. Saludos efusivos entre los viejos conocidos y presentaciones con las nuevas caras.Jordi, creador de La Fera Gravel, nos ha convocado para descubrir parte de su territorio durante un fin de semana.

Media hora antes de la hora de salida ya estamos los 16 preparados para empezar. Después de un pequeño briefing en la plaza de Sant Feliu de Gerri de la Sal, cruzamos el puente del monasterio sobre el río Noguera Pallaresa y empezamos a subir con ganas, primero por pista y después por asfalto, dirección a Bresca y Baén.

Hasta ahora, la subida ha sido constante, no demasiado exigente y muy amena gracias a las conversaciones del grupo: poniéndonos al día los que ya nos conocemos y empezando a conocer a las nuevas incorporaciones. Pero solo estamos a mitad de la subida, así que ahora sí, por pista y atravesando el bosque, continuamos ganando metros mientras seguimos charlando, dirección a Sant Sebastià, hoy en ruinas.

 

Una vez coronada la primera subida del día —1.000 metros de desnivel de una tacada— empezamos a tener una buena perspectiva de la vertiente norte del Boumort y el paisaje comienza a impresionarnos.

Bajamos hasta Sarroca y aprovechamos para tomar un poco de aire antes de volver a ganar altura hacia el Coll de les Esglésies, también conocido como Mare de Déu de la Guia. Este es el punto más alto del día y desde aquí podemos empezar a intuir todo lo que todavía nos queda de ruta.

Ya en descenso, llegamos a Els Castells y Taús, que, después de comer, nos darán acceso directo a la sierra del Boumort. Nos adentraremos por sus pistas hasta llegar al refugio de Cuberes. Un lugar con un encanto especial, tanto por su ubicación, rodeada de naturaleza exuberante, como por esa sensación de haber llegado a un sitio acogedor. Un espacio perfecto para seguir haciendo piña y quitarnos el sudor de encima en su piscina natural.

A la mañana siguiente, después de una cena de hermandad y una noche con sinfonía incluida, toca retomar la ruta. Esta vez, un vertiginoso descenso nos lleva a cruzar de nuevo el Noguera Pallaresa a la altura del puente de Baén. Desde allí, recorremos un tramo de la carretera general en dirección sur hasta llegar al acceso de Estaís, donde empezamos a subir por pista hasta Pujol.

Desde aquí, un entramado de pistas, primero asfaltadas y después de tierra, nos conduce hasta Cortscastell y al emblemático Estany de Montcortès, una visita obligada para disfrutar de su singularidad.

El jolgorio y las pedaladas continúan por asfalto, ya en descenso, hasta Bretui y, después, Peramea. Aquí ponemos punto final al fin de semana alrededor de una buena bebida, compartiendo las últimas anécdotas y risas, y despidiéndonos de nuestro anfitrión, Jordi de La Fera.

Antes de dar el fin de semana por terminado del todo, todavía nos dejamos caer hasta Gerri de la Sal, donde nos despedimos definitivamente y cada uno emprende el camino de vuelta a casa. Algunos han venido desde muy lejos para compartir este fin de semana de lujo, ¡y sin duda ha valido mucho la pena!


Fotos: Gerard Castellà, Adolf Fernández y Jordi Laparra.

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