CICLISMO EN LOS VALLES PASIEGOS

Nuestra propuesta es una ruta por las preciosas tierras cántabras, rozando Castilla y León y recorriendo el corazón de los Valles Pasiegos. Un recorrido exigente en el que coronaremos varios puertos, entre ellos los fabulosos Estacas de Trueba y Picón Blanco.

Datos técnicos

Punto de partida: Vega de Pas
Distancia y desnivel: 118,85 km · 2.481 m+
Dificultad: Alta
Enlace de la ruta en Wikiloc: https://loc.wiki/t/235117404?wa=sc

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Salimos de Vega de Pas para afrontar la primera subida del día: Estacas de Trueba, un puerto largo y tendido de 14 kilómetros, con una pendiente media del 5,7 %. Es una ascensión bellísima y solitaria, rodeada de prados, colinas, ganado y una calma absoluta.

Tras un rápido descenso hacia Espinosa de los Monteros, llega el plato fuerte de la jornada: la estrecha carretera que se retuerce hasta alcanzar el Picón Blanco. Esta vertiente burgalesa pertenece a la comarca de Las Merindades y corona a 1.516 metros de altitud, marcando el límite con Cantabria. Es una subida que exige el máximo, con 8,4 kilómetros al 9,2 % de media y rampas que alcanzan el 17-18 %.

A pesar de la exigencia del ascenso, el paisaje es espectacular. Arriba nos recibe la gran explanada de la antigua base militar, desde donde disfrutaremos de unas vistas infinitas. Iniciamos el descenso por la vertiente opuesta, cruzando el Portillo de la Sía, hasta enlazar de nuevo con la carretera de Espinosa.

Desde allí rodamos en llano —aunque sin un segundo de respiro— en dirección al embalse del Ebro. Justo al alcanzar la carretera general, nos desviamos a la derecha para adentrarnos en unas preciosas carreteras rurales.

La zona que recorre el embalse del Ebro, el Puerto de la Magdalena y el Alto de la Matanela es un terreno que no da tregua: un auténtico rompepiernas, exigente y cambiante. Pero también ofrece una belleza salvaje y peculiar, fruto de la fusión entre los paisajes de la meseta y los verdes valles de Cantabria.

Cerramos el recorrido con un descenso vertiginoso de regreso a Vega de Pas. Y, al llegar, os recomendamos hacer una parada en alguno de sus obradores tradicionales para recuperar fuerzas con un auténtico sobao pasiego o una quesada, dos de las grandes delicias gastronómicas de la zona.

 

Quim Roumens y Lali Bofill

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