Una de puertos con Naila

Hay algunos puertos de bici que tienen un encanto que va más allá de la propia carretera, el paisaje o la dureza. Tienen ese “algo” que les hace especiales, mágicos y que atrae a miles de ciclistas ya sean profesionales, amateurs o simples turistas vestidos con maillot.

HAUTACAM

Hay una canción que ha acercado el ciclismo a los que han crecido oyendo a Manel, y es que la estrofa “però parlo de temps, crec que era el juliol en què es va fondre l’Induráin i vam maleir el danès i a les rampes d’Hautacam” habrá hecho que más de uno busque en Google dónde está y que pasó en Hautacam.

La subida a Hautacam empieza en Argelès-Gazost, y cuenta con tres rampas de hasta el 13%, momentos en los que si conoces la canción te acuerdas de ella y piensas en el que deben sufrir los ciclistas del Tour que tras etapas de entre 150 y 200 km les toca acabar el día con rampas de hasta el 13%

TOURMALET

El Tourmalet es uno de los puertos más deseados en el ciclismo y atrae a miles de personas para intentar superar los más de 1400 metros de desnivel de subída. La historia del Tourmalet empezó en 1910 cuando Alphonse Steinès propuso que el Tour atravesara los Pirineos, a lo que el director de la carrera, Desgrange dijo que si encontraba una ruta practicable se podría incluir aunque lo dudaba, pues los Pirineos se consideraban una región salvaje y desconocida.

En mayo de 1910, Steinès emprendió la subida en coche por una pequeña carretera, a medida que subían la nieve empezó a cubrir la carretera hasta que se hizo inviable continuar subiendo en coche. Steinès, no se desanimó cuando vio al coche dar media vuelta tras pedirle que fuera a buscarle al otro lado de la montaña, dando la vuelta por Lourdes. Con la ayuda de un payés logró llegar al collado, pero este no estuvo dispuesto a seguir con la locura de emprender la bajada hacia el otro lado en mitad de la noche, y tras unas indicaciones dejó a Steinès solo.

Era bien entrada la noche Steinès finalmente vio unas luces a lo lejos, pues el cochero que había dado la vuelta había alertado al pueblo de Barèges y una patrulla había salido en su búsqueda. A la mañana siguiente, Desgrange recibió un telegrama que decía “Cruzado el Tourmalet stop ruta en buen estado stop ningún problema para ciclistas stop saludos Steinès”. Dicen que cuando en 1910 los ciclistas atravesaron el Tourmalet por primera vez Octave Lapize se bajó de la bici, se acercó a los organizadores, que estaba siguiendo la ruta y esperaban en el collado, y les gritó “sois unos asesinos”.

 NAILA JORNET

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