Jukulkula 300m WI 4/4+ Otta, Noruega

Como ya es bien sabido, Rjukan es una de las mecas de la escalada en Noruega. Sin embargo, al estar todo concentrado en un valle y a una altitud de unos 300 metros, no siempre se encuentra en buenas condiciones, incluso durante los meses más fríos. Este año ha sido uno de esos en los que las cascadas de hielo bien formadas se podían contar con los dedos de una mano.

Ante esta situación, Luis Albadalejo, nuestro contacto en Oslo y compañero de cordada, nos propuso escalar en Otta. Esta zona se encuentra a unas tres horas y media en coche al nordeste de Oslo, a una altitud que duplica la de Rjukan. Aquí las escaladas son más largas y alpinas. Nos sorprendió descubrir que, a pesar de su calidad, muy pocos escaladores extranjeros conocían este lugar.

Sin pensarlo dos veces, el mismo día que aterrizamos recogimos el coche de alquiler y nos dirigimos al camping de Otta, donde nos alojamos en una pequeña cabaña durante tres días. La temperatura media rondaba los -14 ºC, pero por suerte, la ruta que elegimos iba a estar expuesta al sol. Escogimos Jukulkula, una clásica del país cuya dificultad puede variar según el estado del hielo. En nuestro caso, encontramos un largo de dificultad 4+ en una jornada de unas seis horas de escalada.

Aproximación:

Desde Otta, tomar la E15 en dirección a Lom durante unos 12 km hasta llegar a un aparcamiento a la derecha con capacidad para unos 4-5 coches. La cascada es visible desde la carretera. El tiempo total hasta el pie de vía es de aproximadamente 1 hora.

Descripción de la ruta:

  • L1 (50 m, WI 3+): Subida por el muro vertical característico de la ruta, con tendencia a la derecha.

  • L2 (50 m, WI 3+): Ascenso recto superando un resalte.

  • L3 (50 m, WI 3): Continuar hacia la izquierda y luego recto hasta situarse bajo el Tjue meters veggen o “muro de 20 metros”.

  • L4 (50 m, WI 4): Superar el muro, que presenta una inclinación de unos 85 grados, hasta alcanzar una repisa.

  • L5 (50 m, WI 4+): Subir un resalte de 15 metros y después una chimenea que forma una columna de 10 metros a 90 grados.

Descenso:

Optamos por descender caminando. Se trata de un sendero sinuoso y algo difícil de seguir si hay nieve reciente. Desde la salida de la vía, se sube hacia el oeste para enlazar con una pista descendente. Tras unos 200 metros, se deben localizar unos postes eléctricos y seguir bajando por las empinadas pendientes sin perderlos de vista. Calcular una hora y media de bajada.

Otra opción, posiblemente más sencilla, es descender por la misma ruta mediante rápeles desde árboles, situados en el margen derecho de la cascada, y deshacer después la aproximación.

 

Guille Cuadrado

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