Hoy os traigo una joya escondida en Catalunya: el Torrent dels Abadals, una ruta equipada que mezcla senderismo con dosis generosas de aventura. Remontar este torrente es una experiencia que no deja indiferente… y aviso: engancha. Cuando la hagáis, querréis llevar hasta a la abuela. Encontraréis ganchos de acero, cuerdas estratégicamente colocadas y más de un momento de “espera… ¿esto era senderismo o una gymkhana ninja?”.
La aventura comienza en Castellbell i el Vilar. Consejo de veterano: id temprano, porque el aparcamiento se llena rápido. Y si vais en verano, no olvidéis el repelente de mosquitos (el túnel parece su festival gastronómico anual) y una linterna, si queréis salir con las cejas intactas. No es una ruta larga, pero sí de las que se saborean. Trepas, exploras, haces fotos, te mojas… y de pronto se te ha ido la mañana. Eso sí, tras lluvias recientes, el Torrent activa su modo Tutuki Splash: el agua puede llegarte hasta la cintura. Luego no digáis que no os lo advertí.

Una vez superado el tramo técnico, os espera una recompensa en forma de vistas de Montserrat que merecen aplausos… y un buen bocadillo. No apta para quien sufra de vértigo: el tramo final, el Pas de la Guineu, es corto y sencillo, pero tiene ese puntito de “ay madre” que te hace apretar los glúteos por si acaso. En resumen: una ruta para repetir. De esas que te hacen sentir dentro de una peli de aventuras, donde tú eres el protagonista.

Cuentan que el Sherpa solo aparece ante quienes tienen el verdadero espíritu aventurero.
Yo os estaré observando.
El Sherpa de Collserola



