Formentor es uno de esos parajes que tienen un encanto especial. Es el punto más septentrional de Mallorca y donde finaliza la imponente Serra de Tramuntana. Recorrer estos rincones en bicicleta es, para nosotros, una forma de disfrutarlos de manera más intensa. Aunque las piernas sufren lo suyo, la recompensa es enorme: nos permite adentrarnos de verdad en el paisaje y vivir el entorno de forma directa.

La ruta
La propuesta recorre el Cap de Formentor y regresa a Pollença por una deliciosa carretera rural, flanqueada por muros de piedra seca y robustos olivares centenarios.
Datos prácticos:
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Punto de partida: Pollença, aparcamiento del Pont de Pedra
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Distancia total: 56 kilómetros
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Desnivel positivo acumulado: 1.100 metros
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Crónica del recorrido
Salimos del bonito pueblo de Pollença, desde donde ya hay señalización clara hacia el Cap de Formentor. El primer tramo de la ruta consiste en el ascenso al Coll de la Creueta: unos 3 kilómetros con pendientes suaves que no superan el 6%, y que salvan un desnivel de unos 240 metros. En el collado se encuentra el Mirador de Es Colomer, un lugar que sin duda merece una parada. Nosotros lo visitamos al regresar, pero vale la pena detenerse y caminar un poco para disfrutar de sus espectaculares vistas.

Desde el Coll de la Creueta iniciamos un descenso continuo y agradable de unos 6 o 7 kilómetros, que nos da un respiro antes de afrontar el tramo final de subida hasta el faro. Este último segmento es un sube y baja constante, con curvas espectaculares y vistas impresionantes al mar y a la montaña. Durante el descenso final, el Faro de Formentor aparece frente a nosotros como una postal perfecta: un lugar que nos llena de energía con solo verlo.

En el faro hay bastante movimiento: ciclistas, turistas e incluso cabras que saben que probablemente alguien les dará algo. Un consejo importante es tener en cuenta la hora a la que se visita: nosotros comenzamos a pedalear a media mañana, y no fue la mejor decisión. Nos encontramos con mucho tráfico, tanto de coches como de ciclistas. Si volviéramos a hacerlo, sin duda elegiríamos la primera hora de la mañana o el final de la tarde, cuando la carretera está más tranquila.

Tras las fotos de rigor en el faro, iniciamos el regreso: bajar lo subido y subir lo bajado. Esta vez sí paramos en el Mirador de Es Colomer, que no decepciona. Teníamos previsto subir a la Talaia d’Albercutx, que parte desde el Coll de la Creueta. Es una ascensión corta pero intensa que culmina en una antigua torre de vigilancia con vistas espectaculares. Sin embargo, no fue posible, ya que la carretera estaba cortada por el rodaje de una película. Ya de vuelta hacia Pollença, y antes de llegar al pueblo, tomamos un desvío en dirección al puerto. Circulamos unos kilómetros por la carretera general hacia Alcúdia. Aunque es una vía bastante transitada, cuenta con un arcén amplio que permite rodar con seguridad.

A los pocos kilómetros nos desviamos por la carretera de Almadrava, una pequeña vía rural sin tráfico, sin subidas, y con una paz absoluta que nos lleva tranquilamente de vuelta a Pollença.
Y hasta aquí nuestra visita a Formentor en bicicleta: un itinerario precioso, clásico y muy popular entre ciclistas. Una experiencia que, pese al esfuerzo, nos deja con la sensación de haber vivido algo único.

Quim Roumens y Lali Bofill



