ALTO DE LA CUBILLA , UN PUERTO SIN TREGUA

Nuestra propuesta es una ascensión en bicicleta por territorio asturiano, poco conocida pero absolutamente preciosa: el Alto de La Cubilla, un paso de montaña emblemático que atraviesa la cordillera Cantábrica y une las provincias de Asturias y León.

Pedalearemos en la zona central de la cordillera, en el corazón del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa. Un entorno donde se mezclan grandes bosques autóctonos y multitud de picos escarpados. Por encima de todos ellos se levanta Peña Ubiña, la reina del macizo.

 

Datos prácticos
Punto de partida: Campomanes
Distancia total de la ruta: 59 km
Desnivel positivo: 1.425 m
Altura del alto: 1.683 m
Pendiente media: 6 %
Pendiente máxima: 9 % (con rampas que superan el 10 %)

El recorrido de la carretera dibuja un zigzag largo y tendido que remonta lentamente la ladera con un perfil progresivo. No es un puerto de rampas explosivas, como tantos en la montaña asturiana; aquí la dureza está en la constancia. Es una ascensión larga, de pendientes sostenidas que obligan a encontrar tu propio ritmo y mantenerlo durante kilómetros.

La primera parte discurre paralela al río Huerna, aunque la subida real comienza en Los Pontones. A partir de ahí aparecen los tramos más exigentes, con pendientes que en algunos puntos superan el 10 %. Durante el trayecto se atraviesan los pueblos de Telledo, Riospaso y Tuiza, pequeños núcleos rurales donde el tiempo parece haberse detenido y la tranquilidad es absoluta.

En Pontones se abre ante nosotros una fantástica panorámica del gran circo montañoso y sus paredes rocosas, que nos acompañarán hasta coronar. A medida que ganamos altura, el paisaje se vuelve más abierto, más salvaje y más imponente.

Cuando alcanzamos el alto y nos detenemos a contemplar el trazado por el que hemos ascendido —esa ruta serpenteante que parece una colosal montaña rusa incrustada en la ladera— la sensación es difícil de describir. El alto está rodeado de míticas cumbres como La Tesa, La Mesa, La Almagrera, El Fariñentu, Los Fontanes y, dominándolo todo, la silueta de Peña Ubiña.

Tras coronar, recorremos unos pocos kilómetros por la carretera que continúa hacia la vertiente leonesa, hasta que el asfalto desaparece y da paso a una pista de tierra. Algunos ciclistas locales comentan que existen rumores de un futuro asfaltado. Si llega ese día, tocará regresar para recorrerla por completo; si no, siempre quedará la opción de venir con una bicicleta de gravel y seguir explorando.

Durante años, La Cubilla fue un puerto casi desconocido fuera del ámbito local. Todo cambió en 2019, cuando este coloso formó parte por primera vez de la Vuelta a España. Desde entonces, su nombre resuena entre los aficionados y se está consolidando como una auténtica joya del ciclismo de carretera.

El Alto de La Cubilla no impresiona por su dificultad, sino por su grandeza. Es un puerto de paciencia y de cadencia constante. Para nosotros fue una excelente experiencia ciclista en uno de los rincones más auténticos y espectaculares de la cordillera Cantábrica.

Quim Roumens y Lali Bofill

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