Los Mononeurona 350m 7a+, Pared del Libro Abierto, Ordesa

Reseña

Realizar el  rotpunkt a una vía en pared o, incluso, forzar hasta la caída, ya sea repitiendo o abriendo, dota a la escalada de un estilo que poco tiene que ver con el de subir de cualquier manera. El a vista recobra un sentido que, a menudo, haciendo deportiva nos parece casual e incómodo. Cuando te enfrentas a un largo difícil sabiendo que tienes por delante 6 largos más, te invade una sensación muy parecida a la de apostar todos tus bienes a una carta. De repente te sientes creyente, como si algo fuera de ti tuviera que decidir el resultado final de ese acto. Y es que un error de un milímetro podría significar la caída. Repetir un largo en estas circunstancias es poco alentador, y conviene escalar tranquilo, seguro y de buen humor.

Foto 1

El poco equipamiento que tiene esta ruta, el gesto que pide y la calidad de la roca, sin duda la convierten en una joya que invita a felicitar a sus aperturistas.

Las placas taghianas de calidad suprema ponen a prueba la capacidad de autoprotección y el movimiento intuitivo libre. Quizás un juego de tricams hubiera ayudado a proteger secciones, donde depositar toda la confianza sobre una regleta de pocos milímetros te hace pensar en un vuelo poco deseado.

Foto 2

La sección difícil del tercer largo, las placas rojizas de sexto grado y el goce del techo gemelo de la Sol Negro, hacen esta ruta muy interesante y de las mejores del valle. Tanto mi compañero como yo coincidimos en que  el largo 7 se lleva el premio. De los mejores que hemos escalado nunca.

Foto 3

Guille Cuadrado

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